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domingo, abril 12, 2009
La ciudad gemela en el "Eje del Mundo".
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domingo, marzo 08, 2009
San Ángel
lunes, noviembre 24, 2008
El verdadero deporte mexicano.
La Charrería debe sus inicios a la llegada de los caballos con los españoles, pues indirectamente sembró la semilla de las actividades ganaderas en nuestro continente. Aunque en un principio sólo los españoles podían montar pues tanto indígenas como criollos lo tenían prohíbido por ser vistos como seres inferiores.
Afortunadamente, hubo gente como el fraile Sebastián de Aparicio que en 1535, dio la pauta para que los indígenas le ayudasen en las faenas agrarias y ganaderas. A su muerte, dejó trás de sí un legado importante en la cultura ganadera. Después, Don Antonio de Mendoza, primer virrey, otorgó permisos para montar a algunos casiques, vasallos y aliados. Pero no fue sino hasta que Don Luis de Velasco, segundo virrey, recibíera autorización del rey de España que los indígenas pudieron montar, bajo la condición claro, de que no portaran ropa de casimir sino de cuero para distinguirlos de los Españoles. Bajo estos acontecimientos, nació la Charrería que se extendió en el estado de Hidalgo, considerado su cuna, Puebla, Estado de México, Jalisco y el resto de la Nueva España.
Los charros jugaron un importante papel en las faenas agrarias, y esas mismas habilidades sirvieron en la defensa de la patria durante repetidas ocasiones, en las cuales estos aguerridos campesinos o chinacos, que acostumbrados estaban a montar desde niños, sabían perfectamente como manejar bestia, lanza y reatas. Los Lanceros, como se les llamó por el uso de la lanza, podían lazar cañones enemigos, y todo lo que se necesitaba en el cuartel. Uno de los grandes ejemplos es el "León de las Montañas", Nicolás Romero quien junto con los lanceros dieron fiera batalla a las tropas francesas.
"Los Bandidos de Río Frío. Manuel Payno. Tomo IV"
Así se formó toda nuestra tradición charra, que ni por las Leyes de Reforma y eliminación de haciendas, ni el crecimiento de las grandes ciudades y el poco trabajo ganadero, se vio amenazada ni en lo más leve, pues aunque muchos hacendados y ganaderos se mudaron a las grandes ciudades, nunca dejaron de añorar los días en los que ser charro era un estilo de vida. Incluso personajes como Venustiano Carranza, deseaba al despertarse montar a uno de sus dos caballos favoritos "Bayo" y "Monarca."

Las suertes son algunas de bastante peligro para los charros, pues aunque igual y no causan su muerte sí pueden salir lesionados o con huesos rotos.
Para iniciar salen desde un extremo del lienzo cabalgando de forma muy relajada hacia el otro, al son de la Marcha de Zacatecas, que se ha convertido en el hímno charro.
Y por supuesto no podrían faltar las bellas escaramuzas, pues también las mujeres son dignas charras y jínetes diestras. Las escaramuzas practican diferentes suertes al formar figuras con sus caballos que van a todo galope. Existe el riesgo de que se estrellen si no miden bien la distancia entre ellas. Aunque siempre salen victoriosas gracias a las instrucciones de la líder y al dominio de sus caballos.
La Jineteada de Toros es emocionante también. Un charro monta un toro mientras éste intenta sacudírselo del lomo. Como agarre el charro tiene una cuerda, llamada pretal, atada al toro. El peligro que corren es ser embestidos por el toro iracundo o incluso ser aplastado con el muro del lienzo.
Muy similar a la suerte anterior, el charro cabalga a una yehua bruta que intentará derribarlo. Se puede usar un pretal o hacerse a la greña, es decir sujetándose de la crin de la yehua.
Las manganas consisten en derribar a un caballo a todo galope. El charro debe lazarlo de las patas para lograrlo. Las manganas pueden ser a pie o a caballo.
Finalmente la competencia se cierra con la suerte más intensa y peligrosa de todas, El Paso de la Muerte. Esta suerte que requiere mucha habilidad y rapidez, consiste en cambiar de un caballo a otro sin silla ¡a pleno galope! La emoción de ver esta suerte se siente hasta en el viento.
Así ya sea vestidos de gran gala, gala, media gala o etiqueta, con sus sombreros de fieltro blanco negro o beige, sus pantalones de gamuza, casimir o paño, sus botas o botines estilo charro lisos cafés o bayos, sus cinturones con una o dos pistolas colgando de éstos, los charros son una muestra viva de las tradiciones de nuestro país, y orgullosos deberíamos estar al verlos con ese porte gallardo o a ellas con sus rostros morenos y cabello que en trenzas cae sobre sus vestidos de china poblana. La tradición charra ya en la literatura, ya en la vida real, ya héroes o fascinerosos asesinos, junto con la charrería que es nuestro deporte nacional son sin lugar a duda parte de nuestros símbolos nacionales, y orgullosos nos debemos sentir de poder decir que gracias a nuestras tradiciones nacieron otras como los vaqueros gringos que no son más que una rama de los charros mexicanos.
domingo, septiembre 21, 2008
Un viaje más por Morelos.
Viene la cascada del río Apatlaco con una longitud de 15 km. aprox desde la Sierra de Zempoala.
La cascada tiene una altura de aproximadamente 40 mts.
A pesar de su altura se encuentra en un espacio muy reducido. La entrada al lugar es pequeña y se llega por unas escaleras. Se puede tener una muy buena vista de ella, aunque hay unas escalinatas y un pasillo que pasan detrás de ella que por alguna razón están cerrados al público. El área donde se encuentra sirve de paso a la gente local, por lo cual no se cobra la entrada, o al menos eso supongo. Y si se le da la vuelta a la cascada se puede llegar a un puente por el que se ve el río que la forma.
